CAPITULO X: Un gato parlanchín en El Monte

Unos días de descanso y ocio en la vida nunca vienen nada mal. Fue así que decidimos marcharnos de Tauranga hacia Mount Maunganui (El Monte) a despejarnos un poco la cabeza antes de que empiece el trajín del trabajo. Nos tomamos un colectivo local y llegamos alrededor de las 18hs al Monte. Solo lo separan 5 km de Tauranga.

Mount Maunganui

Mount Maunganui (Momonganui según me escucha decir Maxi, jaja. Me carga porque dice que hace dos semanas que estamos y todavía no me aprendí el nombre) es una ciudad que está unida a Tauranga por un puente. En el medio está el puerto de Tauranga. Tiene el famoso monte Mauao de 232 metros de altura. Este es uno de los puntos turísticos más importantes de Bay of Plenty. Desde su cima se puede observar toda la ciudad, desde una vista fantástica, donde también, se alcanza a ver Tauranga. Mount Maunganui tiene una extensa playa de arenas blancas que miran al Pacifico, donde sus olas son las indicadas para practicar surf. La ciudad es muy linda y muy top. Sería la Pinamar de New Zealand, para que se den una idea.

CHE, ¿DORMIMOS EN LA CALLE?

Al llegar al Monte fuimos al Pacific Coast Lodge and Backpacker Hostel (no tenes nombre), pero estaba todo ocupado. Llamamos al Mount Backpacker y también, todo lleno. ¿Y ahora que hacemos?, fue la pregunta generalizada del grupo. Todos los hostels del Monte estaban con el cartel de No Vacancy ya que, según nos contaban, en esos días se estaba llevando a cabo un evento deportivo importante y estaban todos los lugares de alojamiento repletos.

A todo esto, nosotros, con todas nuestras valijas y mochilas, estábamos varados en el Mc Donalds, buscando por Internet, una ayuda o lo que sea para no tener que pasar la noche en una plaza. Llamábamos a contactos que encontrábamos por Internet, escribíamos mensajes de SOS en los grupos de Facebook y nada. El banquito del parque estaba cada vez más cerca y la noche iba cayendo lentamente. Hasta que llegó nuestra salvación. Mauro se contactó con un chico de Chile que le pasó el dato de un tipo que alquilaba casas a un precio razonable. Lo llamamos y nos citó en la puerta de la casa a alquilar. Para suerte nuestra, ésta quedaba a la vuelta del Mc Donalds. Se fueron Mauro y Micaela al encuentro. Mientras tanto Julia y Maxi habían salido a buscar alojamiento al I-Site, así que con Laurita, Mauri, y todo el equipaje, nos quedamos esperando en el Mc Donalds, donde ya los empleados y las personas nos miraban raro, porque hacía más de una hora y media que estábamos y sólo habíamos consumido un par de heladitos.

Mount MaunganuiTipo 19:30hs cae Mauro con Jon, el dueño de la casa, en una Van. Cargamos todo el equipaje y nos fuimos a ver la casa. Jon nos habló sin repetir y casi sin respirar alrededor de dos horas (terrible lo que habla este hombre!). Nos dio todas las indicaciones, nos dijo que nos saldría $100 NZD por cabeza la semana, que el mínimo de alquiler era de dos semanas, que tendríamos Internet gratis, y un montón de cosas más que no vienen al caso, porque me quedaría escribiendo hasta que me vuelva a la Argentina. (Lo que habla este tipo, por favor!!!).

Le dijimos que aceptábamos el trato, que le alquilábamos la casa por dos semanas y nos llevó en su camioneta a mostrarnos Mount Maunganui. Nos iba explicando todo sobre el Monte, al estilo guía turístico. Después nos llevó al hipermercado New World para que hagamos las compras y luego nos devolvió a la casa. A todo esto no paraba de hablar, y encima, me miraba a mí, que iba en el lugar del acompañante, como si yo le entendiera algo. Yo asentía a todo lo que me contaba y ponía cara de “mirá vos”, “que interesante lo que me estás contando”.

Después de casi 3 horas de plática y paseo, Jon nos dejó solos con la casa que alquilamos y nos pudimos acomodar tranquilos. Al rato apareció con el contrato para firmarlo y se volvió a ir. Después vino nuevamente a darnos internet y, esta vez, se fue para no volver, solo por esa noche. Es una pesadilla!!!

Al otro día apareció nuevamente temprano en la mañana diciendo que iba hasta Tauranga, que si alguien quería ir, que lo llevaba, porque conocía a un hombre que tenía un auto para vender y que era de suma confianza y garantía. Como no le dimos mucha bolilla, porque ya teníamos las pelotas al plato, se fue medio enojado dando un portazo. Y esta fue una de las mejores cosas que nos pudo haber pasado, ya que al parecer, se ofendió y apareció muy poco en las dos semanas que estuvimos alquilándole la casa. Solo se mostró para cagarnos a pedo por la basura que tiramos en su contenedor (no sé donde carajo quería que la tiráramos, si no había otro lugar), para cobrar la segunda semana, para retarnos porque estábamos usando mucho Internet, y para algunas cositas más. IN-SO-POR-TA-BLE

Que pesado este Gato (así le pusimos de sobrenombre para hablar de él y que no nos escuche o nos entienda). Encima a los dos días tuvimos una visita en la casa. Una lauchita se nos metió y convivió con nosotros durante unos días hasta que la pudimos sacar.

Como se me pasó el capítulo con este Gato parlanchín, dejaré para un próximo, todo lo que hicimos en estas mini vacaciones de dos semanas en Mount Maunganui. De los trabajos que conseguimos en Katikati, de nuestras escapadas a Mc Laren Falls, a Cathedral Cove, a Coromandel, a Papamoa Beach y posiblemente, en estos días, a Rotorua.

Nos leemos.

FOTOS DE MOUNT MAUNGANUI

Mount Maunganui

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Escritor | Viajero | Licenciado en Administración. Actualmente me encuentro viajando por el mundo y decidí crear este espacio virtual para unir dos pasiones: Escribir y Viajar. Pila en Google+

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