CAPITULO III: Tachame la 4! (o el mes tan singular de Mauri)

Este capitulo se lo voy a dedicar pura y exclusivamente a Mauri y su peripecias para obtener la tan preciada Visa Neozelandesa. Como ya conté en el capítulo anterior, todo el sufrimiento que padeció el antes mencionado al momento de aplicar, llegando sobre la hora y momento de cierre, siendo uno de los últimos valientes en lograr la bendita aplicación. Pero si él pensaba que Nueva Zelanda se la iba a hacer fácil, estaba muy equivocado. La aventura recién comenzaba.

Tachame la cuatro

ENVIANDO LAS RADIOGRAFÍAS

Una vez que logramos aplicar para la Visa Working Holiday de Nueva Zelanda, la embajada nos exige que enviemos los ya nombrados estudios médicos, que consisten en una simple placa radiográfica de tórax. Ahora solo quedaba enviar por correo tradicional el informe del médico radiólogo hacia Auckland. Como Mauri se había hecho los estudios una semana antes que nosotros, porque coincidió que tubo que viajar a Capital por otros motivos personales, y Mica, Laura y yo nos los hicimos en el mismo momento, lo que decidimos fue dejarles a Mica el dinero para que enviara los estudios de nosotros tres desde Capital, y Mauri lo enviaba desde Chivilcoy. Averiguamos precios y resultó ser que por Correo Argentino era la opción mas barata. Fue así que un día después de aplicar, Mauri se dirigió a la oficina del Correo Argentino en Chivilcoy con mi compañía, como apoyo logístico.

Llegamos justo minutos antes de que cierren (18:59hs), nos miraron con caras de pocos amigos. Nos acercamos hasta una ventanilla y procedimos a enviar el sobre con el informe y la placa hacía Oceanía. El valor del envío fue de $191.-. Salimos del correo con aires victoriosos, inflando el pecho, levantando la pera y dejando halos de superación en el camino. Al otro día, Micaela desde Buenos Aires haría lo mismo con los informes y las placas del resto de nosotros. Mismo medio de envío, mismo precio.

LO QUE MATA ES LA ANSIEDAD

Los días transcurrieron entre mucha ansiedad y desesperación. Seguíamos por internet el recorrido de los paquetes con el código que nos dieron en el correo. Por aproximadamente 6 días, sólo vimos en la pantalla que los sobres habían salido de Argentina con destino a Nueva Zelanda. Nos habían dicho en el correo que el envío tardaba entre 8 y 10 días hábiles en llegar a destino. Nos sorprendimos al séptimo día con la noticia de que los sobres de Mica, de Laura y el mio ya había llegado a Nueva Zelanda, y la alegría se completó al octavo día de haberlos enviado con la aprobación de la Visa. 

Si!!! Ya éramos legales. Ya podíamos pisar suelo neozelandés sin ningún tipo de problemas. ¿Y el sobre de Mauri? Bien, gracias. Ni noticias.

Al decimo día de haberlo enviado, Mauri llamó al correo y ni prostituta idea tenían de donde estaba el rebelde sobre. El la página del correo tampoco había novedades. El sobre estaba en un agujero negro, en un limbo y se acercaba la fecha límite para la recepción de los estudios. Si para dentro de 10 días no llegaba a Auckland no le aprobaban la visa. Imagínense a Mauri. Caminaba por las paredes, otra vez. No sabía que hacer. Para donde salir. Nosotros tampoco. Solo nos quedaba darle ánimo y palabras de aliento.Tachame la cuatro2

Fueron pasando los días y los 10 se transformaron en 5 y luego en 4 y al otro día en 3. Utilizó el recurso de pedir prorroga y le concedieron 10 días más. Pero esos nuevos 10 días también se fueron esfumando y el sobre no aparecía por ningún lado del mundo. Hizo llamar la hermana Alejandra (profe de Inglés) a la embajada para explicar la situación, pero mucha bola no le dieron, solo le dijeron que tenía los días de prorroga.. Mauri se tuvo que conformar con seguir en la lucha.

Cada vez quedaba menos tiempo. Se vencían los días. Alejandra llamó al correo de Nueva Zelanda, que es donde llegan los sobres y tampoco tuvo suerte. No tenían noticias del misterioso sobre.

Fue así, que cansado de esperar que se le desvanezca su sueño, decidió ir nuevamente a Capital y hacerse otra vez los estudios, y esta vez los envió, junto a un chico de Mar del Plata que conoció en Facebook, y que estaba en la misma que él, por Fedex. Avisó por mail a su tutora en Nueva Zelanda del nuevo movimiento de piezas y se sentó, un tanto mas tranquilo, a esperar que este nuevo envío llegara por fin a destino.

Como si el destino quisiera ponerse a jugar con sus emociones, a los 5 días de haber enviado el segundo sobre por Fedex, llega la noticia de que el primer sobre, el que había enviado por Correo Argentino, arribó a Nueva Zelanda con más de 20 días de retraso. Y como si esto fuera poco, para el pobre corazón de Mauri, también había arribado el sobre de Fedex. La cuestión es que luego de 23 días de haber aplicado en tiempo de descuento, al Sr. Mauri le aprueban la Visa Working Holiday. Atrás quedaron días de angustias, llanto, ansiedad, bronca, resignación. Los días felices llegaron. El sol salió para Mauri, y para todos, después de casi un mes de tormentas eléctricas.

Podemos decir que ya somos todos legales. Estamos todos en regla y solo resta esperar al 6 de marzo de 2013 para que nuestro avión, que sale desde Aeroparque, nos deposite en tierras neozelandesas. Ah! No les conté lo de los pasajes? Bueno, eso queda para la próxima.

Nos leemos.

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Escritor | Viajero | Licenciado en Administración. Actualmente me encuentro viajando por el mundo y decidí crear este espacio virtual para unir dos pasiones: Escribir y Viajar. Pila en Google+

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