CAPITULO IV: Yo lo que quiero es volar

Después de toda la locura de la aprobación de la Visa Working Holiday de Nueva Zelanda, el siguiente paso era sacar los pasajes y contratar el seguro de asistencia al viajero. Había solo un pequeño problema, y este era ni más ni menos que el dinero. De parte de Laura y mio necesitábamos vender el auto para poder pagar los pasajes. Micaela tenía la plata ahorrada desde hace mucho y Mauri, llegado el caso, pedía prestado a familiares y a amigos.

Yo lo que quiero es volar

Luego de varias deliberaciones, de buscar precios y de poner en venta el auto, surgió la posibilidad de sacar los pasajes en cuotas con la tarjeta de crédito. Tenía que ser, si o si con la tarjeta, o de Mica o de Mauri, porque la mía no tenía limite suficiente y en el banco no me dieron una ampliación.

Mica se puso en campaña y empezó a mandar consultas a las agencias de viaje que tienen destino hacia Oceanía. La opción que más parecía redonda era la cotización de la empresa Tije. Esta agencia nos cobraba, para cualquier día de marzo de 2013, que era el mes que habíamos puesto de partida, algo así como U$S 1.730 ($ 8.300 de esa fecha). Un precio excelente. El más bajo que conseguimos por aquellos días. La única contra, y la principal por la que desistimos de esta oferta, era que ese precio solo se aplicaba a menores de 25 años y estudiantes hasta 31 años, que acrediten haber rendido 2 materias en el último año. Mica y Laura entraban en el rango de menores de 25 años, Mauri tenía 27 años, pero aún era estudiante, y yo era él que estaba fuera de este sistema, con 28 años y ya recibido. Los que nos entrabamos en estos rangos nos cobraban cerca de U$S 3.000 el pasaje. Una locura.

Yo me ofrecí viajar solo, sacando el pasaje por Despegar.com, que estaba aproximadamente cerca de U$S 2.000. Lo que propuse es que ellos y yo, sacábamos pasajes para el mismo día, ellos por Tije y yo por Despegar, de última el avión, mio o el de ellos, llegaría con algunas horas de diferencia y el que llegaba primero esperaba en el aeropuerto al otro. Esta idea fue rechazada rotundamente, alegando que somos un equipo y que viajamos todos juntos o nada.

Yo lo que quiero es volarDespués de mucho deliberar y analizar opciones, logré vender el auto y con el dinero que obtuve de la venta, más unos ahorros que teníamos con Laura de varios trabajitos que hicimos en este último tiempo, podíamos pagar en efectivo 3 pasajes, o sea, el de Laura, el de Mauri y el mio, y Mica con sus ahorros se pagaba el suyo. De esta manera terminamos consiguiendo, mediante la compañía Flexiviaje.com, pasajes a U$S 1.815 ($ 8.700), muy baratos para los que estaban en el mercado, teniendo en cuenta que las ofertas de Tije eran muy selectivas y los precios en otras agencias no bajaban de los U$S 2.000.

Uno de los principales motivos de la elección de Flexiviaje era que podíamos reservar los pasajes por la web y podíamos pagar en una agencia “física” asociada, y en Chivilcoy, mi ciudad, hay una, llamada Tierras y Gente.

Lo primer que hice, al enterarme de esto, (bien desconfiado) fue acercarme hasta Tierras y Gente y confirmar la veracidad de este convenio con Flexiviaje. Me atendió muy amablemente María Laura Zaccra y me confirmó que eran agentes de Flexiviaje y que podía pagar los pasajes por deposito bancario. Así lo hicimos, yo pagué depositando desde el Banco Comafi en Chivilcoy, y a Mica le pagó el padre, depositando en el Banco Santander Rio en Chacabuco.

Al otro día nos llegó por mail la confirmación del pago y una especie de Boucher con un código para controlar nuestros tickets directamente desde la página de LAN, que va a ser nuestra compañía aérea.

Una tarea menos. Ya teníamos los pasajes, ahora restaba sacar el seguro medico. Éste se lo compramos a Berna Carignano de la página yomeanimoyvos.com, que trabaja para Planet Assit, nos consiguió un 2×1. Pagamos U$S 345.

Todos los tramites que teníamos que hacer los hicimos. Teníamos pasaporte, teníamos Visa Working Holiday, teníamos pasajes, teníamos seguro. Solo queda esperar el 6 de marzo de 2013 para poder empezar a emprender esta aventura por las tierras de Frodo. Por la maravillosa Nueva Zelanda, por el país de los Maories. Ahora a manejar la ansiedad, disfrutar lo más que podamos de nuestra familia y amigos, pasar unas buenas fiestas y empezar a armar las valijas.

Ya están en el aire girando nuestras monedas…. Y que sea lo que sea…

Nos leemos.

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Escritor | Viajero | Licenciado en Administración. Actualmente me encuentro viajando por el mundo y decidí crear este espacio virtual para unir dos pasiones: Escribir y Viajar. Pila en Google+

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