Kuala Lumpur, mucho más que dos torres Petronas

Kuala Lumpur


Estábamos en la estación de Kuala Terenganu buscando desesperados un bus que nos llevara a la capital de Malasia, Kuala Lumpur. Eran las ocho de la noche y teníamos los minutos contados. La culpa era nuestra. Nos habíamos distraído con el aire acondicionado de un local de comidas rápidas, mientras ayudábamos a dos amigos, Esther y Urtzi, a recuperar un celular que se habían dejado olvidado en la isla Pulau Kapas.

Íbamos de ventanilla en ventanilla preguntando precios y disponibilidad de asientos. Hasta que encontramos una compañía de transporte a la que le sobraban dos lugares en un bus que partía en media hora y tardaba diez en llegar. En el asiento delante al nuestro, un bebe me miraba curioso y se reía cada vez que le hacía morisquetas. El nene se durmió al poco tiempo que arrancara el bus, su mamá también. El conductor apagó las luces y yo con los ojos como dos huevos fritos no pude descansar en todo el trayecto.

Kuala Lumpur

Kuala Lumpur nos recibió en bata y con los ruleros puestos. Eran las seis de la mañana y nos llevó dos horas encontrar el hostal que estuvo todo el tiempo (literalmente) a la vuelta de la esquina. Mientras caminábamos por las calles oscuras, los vendedores se preparaban para un día de trabajo extenso, y ninguno de ellos tenía la más mínima idea de cómo llegar al hostal. Hasta que dimos con un señor que buscó en su teléfono la dirección y nos encaminó hasta allí. El lugar era tranquilo, a pesar de estar cerca del Mercado nocturno de Jalan Petaling, y le hacía honor a su nombre, Birdnest (nido de aves). No sólo por lo cómodo y seguro que nos resultaba, sino por el calor sofocante que hacía dentro de nuestra habitación. Por la puerta de entrada pasaba un bus local color violeta que llevaba a las personas de forma gratuita a dar vueltas por la zona céntrica. También conocida como El Triangulo de Oro, nombre que se le da al área en donde se encuentran las Torres Petronas. El edificio emblema de la ciudad que fue el más alto del mundo hasta el año 2004, en el que fue superado por el Taipei 101, en Taiwan.

Kuala Lumpur

Kuala Lumpur

Kuala Lumpur

Kuala Lumpur

Yo tomando un Ice Lemon Tea y Pila un Teh Tarik

Los primeros días en Kuala Lumpur nos la pasamos vagabundeando sin dirección por el barrio en el que nos hospedamos. La caminata se hacía difícil de mantener en pleno verano malayo y el cuerpo nos pedía líquido y descanso a cada rato. Por eso siempre que encontrábamos un Mamak  que nos gustara, nos sentábamos a tomar un Teh Tarik helado o algún jugo de frutas. Los Mamaks son restaurantes administrados por musulmanes cuyos antepasados emigraron del sur de India hacia Malasia, la comida y la bebida es barata y se pueden encontrar cientos de estos restaurantes desperdigados por la ciudad. A Pila le gustaba acompañar su bebida con algún Roti Bom o un Roti Tisu, típicos panes dulces que sirven y que son deliciosos, aunque muy pesados. Yo prefería acompañar mi infusión con un Naan (pan de origen indio) relleno con queso y acompañado con tres salsas de curry diferentes. La mayoría de estos lugares abren las veinticuatro horas del día. Lo cual para Pila y para mí era una bendición, porque siempre nos agarraba hambre a las dos de la mañana y a esa hora no existía nada mejor que ver las luces de un Mamak abierto reflejarse en la vereda.

Kuala Lumpur

¡Mamak a la vista! El cocinero preparando los naan en un horno con forma de maceta gigante

Kuala Lumpur

¿Cómo va a hacer Pila para comerse ese Roti Tisu?

Como el Mercado Central de Kuala Lumpur nos quedaba muy cerca, siempre que pasábamos por allí nos dábamos una vuelta. El edificio comenzó en el año 1888 siendo un lugar de venta de comestibles al aire libre, pero ahora alojaba tiendas de souvenir y arte. Si bien con Pila no comprábamos nada porque era todo muy caro para nuestro presupuesto, era agradable observar las artesanías que se vendían en el mercado y las pinturas que estaban en exposición.

Kuala Lumpur

Las torres Petronas de día

Kuala Lumpur

Llegando el atardecer y cuando el sol nos daba un respiro, íbamos a dar vueltas por el Mercado nocturno de Jalan Petaling. Una feria china en la cual se pueden encontrar cualquier tipo de productos de marcas falsas. Camisetas de fútbol de los equipos más populares, zapatillas, chucherías electrónicas, relojes, anteojos, perfumes, todo a precios que se debían regatear para no pagarlos demasiado caros. Pila se compró un pantalón corto y yo un par de anteojos, y para que se den una idea, llegamos a pagarlos a la mitad del precio que nos ofrecían de entrada. Cuando nos cansábamos del caos de la feria íbamos a caminar por la avenida que estaba en la esquina del hostal en busca de un falafel y un jugo de caña verde. Entrado la noche volvíamos al hostal. A esas horas era normal encontrarse con a las personas que vivían en la calle acomodándose para dormir. Algunos eran ancianos. Otros más jóvenes, nos miraban al pasar. Una de esas noches vimos un grupo de personas dándoles de comer. Les dejaban alimentos y algunos productos de perfumería, toallas, almohadones.

Kuala Lumpur

El segundo día nos encontramos con Esther y Urtzi. La misma pareja de amigos que se habían olvidado el teléfono en Pulau Kapas. Ahora estaban en Kuala Lumpur para tomarse un avión que los llevaría al territorio malayo oriental del país. Pero su viaje no seguiría sin ningún tropiezo, y al día siguiente perderían el vuelo por una simple confusión de horarios. Por suerte pudieron conseguir otro avión que los puso en ruta enseguida sin perder demasiado tiempo de viaje.

Las visitas a nuestro hostal no pararon, porque al otro día que Esther y Urtzi se tomaron el avión que no perdieron, llegaron Aida y Jordi, dos catalanes que conocimos también en la isla Pulau Kapas. Ni bien terminaron de ubicarse en su habitación, fuimos a comer al Mamak que estaba a dos cuadras del hostal. Ellos estaban por volver a Catalunya y a nosotros todavía nos quedaba camino por recorrer. Comimos unos naan con curry y charlamos un poco de los planes futuros. En ese momento no nos imaginábamos que a los dos meses íbamos a estar sentados en un bar de tapas en Barcelona compartiendo una cerveza con ellos.

Kuala Lumpur resultó ser un lugar especial para perderse caminando. Lo hicimos, hasta que nuestras amigas malayas se enteraron que estábamos en la ciudad. Conocimos a Phoebe, Lemon, Wai yi, Kiki y Puiling mientras trabajábamos en una empaquetadora de kiwis en Nueva Zelanda. Entre las líneas de trabajo y las cajas repletas de kiwis comenzamos con la típica pregunta: Where are you from? (¿De dónde eres?). Fue el comienzo de una amistad que traspasó barreras que, hasta ese momento, eran inimaginables para mí. Culturales, lingüísticas, religiosas. Nos comunicábamos en inglés, pero ni ellas, ni yo lo teníamos como primer idioma. Nuestras amigas hablaban en cantonés, entre ellas y con su familia, y habían viajado juntas a Nueva Zelanda con la Visa Working Holiday. Lo que empezó con una tímida pregunta, le siguió con risas y exclamaciones subidas de volumen que fueron frenadas por el supervisor. Y por la invitación a una fiesta, una de las tantas que compartiríamos en la casa en la que vivíamos en Katikati.

Kuala Lumpur

En la noche de bares

Las malayas nos llevaron a conocer muchos lugares a los que nunca hubiésemos ido solos. La primera noche cenamos en un restaurante chino tradicional que llevaba abierto más de cincuenta años. Comimos en una de esas mesas giratorias en las que se pueden alcanzar los platos con solo mover la superficie de madera que cubre la mesa. Probamos los mejores platos. Pato asado, tarta de pollo con gelatina, ensalada de espinaca sazonada con ajo seco. Todo acompañado con arroz blanco y cerveza.

Kuala Lumpur

Las chicas nos llevaron a comer a un restaurante chino con más de cincuenta años de antigüedad

Kuala Lumpur

La noche malaya

La noche no acabó allí. Cuando terminamos de cenar, nos llevaron a conocer la noche malaya. Fuimos a un barrio conocido por sus calles atestadas de bares y pubs. Cuando nos cansamos de tomar cerveza y de reírnos de las locuras de Phoebe, fuimos hasta el Triangulo de Oro, en el centro de Kuala Lumpur a sacarnos fotos con las Torres Petronas. Miles de fotos. Con sombrero, saltando, sonriendo, haciendo muecas. Con los pies de la fotógrafa, sin los pies de la fotógrafa.

Kuala Lumpur

Las torres Petronas de noche

El próximo día nos dejaron descansar, pero a la noche nos llevaron a probar el mejor banana leaf de Malasia. Éste es un plato muy popular en el país. Consiste en una porción de arroz blanco acompañada de tres tipos de vegetales y se lo combina con cazuelas de curris. Nosotros comimos repollo rebosado y frito, ensalada de pepino y zucchinis salteados. Ordenamos curri de cerdo, de pollo y de pescado. Todo depositado sobre hojas de plátano.

Kuala Lumpur

El mejor banana leaf de Kuala Lumpur, hicimos cola para poder entrar

El último día en Kuala Lumpur fuimos con Wai Yi a conocer las Batu Caves. El lugar es una cueva que se abre paso en una montaña pequeña. En su entrada hay una estatua enorme y dorada del Buda y una escalera larguísima que llega hasta la entrada. Dentro hay un templo hinduista y muchos monos cuyo único objetivo es robarles la comida a los visitantes distraídos. Para llegar desde la ciudad utilizamos el tren y sólo nos tomó una media hora. Estuvimos un largo rato dentro, el lugar no es demasiado grande, pero necesitábamos de un tiempo suficiente para animarnos a encarar los escalones de nuevo. Allí fue la despedida, por lo menos de ese viaje. Con ellas la visita se torno diferente y Kuala Lumpur fue una escusa para verlas y pasar buenos momentos juntos.

Kuala Lumpur

Las Batu Caves con Wai Yi

Kuala Lumpur

Escaleras interminables que hay que subir si se quiere entrar en las Batu Caves

La primera vez que las conocí,  Phoebe, Lemon, Wai yi, Kiki y Puiling me dijeron que venían de un país del que nunca había escuchado. Nunca me hubiera imaginado que, un poco más de un año después, ellas me enseñarían a querer a ese lugar como si fuera mío.

De Phoebe no nos íbamos a despedir porque estábamos invitados a Ipoh, ciudad en donde ella vivía y en la que íbamos a pasar unos días conviviendo con su familia. Pero eso ya es otra historia.


email
SEGUÍ VIAJANDO y LEYENDO CON NOSOTROS

Suscribíte al Blog y enteráte antes que nadie de todas las novedades

The following two tabs change content below.
Escritora | Viajera | Licenciada en Administración. Actualmente me encuentro viajando por el mundo y decidí co-crear este espacio virtual para unir dos pasiones: Escribir y Viajar. Laura en Google+

Latest posts by Laura Federico (see all)

Otros artículos...

4 Comentarios

  1. Dani dice:

    Muy bueno, cuando he estado en Kuala Lumpur nunca he tenido tiempo de ver la ciudad, gracias por las ideas, y bonita historia 🙂

  1. 23 octubre, 2016

    Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Estábamos en la estación de Kuala Terenganu buscando desesperados un bus que nos llevara a la capital de Malasia, Kuala Lumpur. Eran las ocho de la noche y teníamos los minutos contados. La culpa… La entrada Kuala Lumpur, m..…

  2. 30 octubre, 2016

    […] Kuala Lumpur. Mucho más que dos Torres Petronas […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *