La Felicidad no es Psicológica | Parte 3

Relatos en primera persona

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”. Gabriel García Marquez.

La Felicidad no es Psicologica3

La Felicidad no es Psicológica | Parte III
Tercera y última parte del relato La felicidad no es Psicológica, en dónde hablo de cómo, en el 2011, decidí asistir al psicólogo por unos problemas que tenía a raíz de mi insatisfacción constante de las cosas y las renuncias periódicas a empleos por este tema.

LEER LA PRIMERA PARTE y LA SEGUNDA PARTE


LA TERCER SEMANA DE MIS SESIONES de psicología (la cuarta si contamos la entrevista de admisión) fue la última. La ocupamos hablando de mi novia Laura y de mis amigos.

Ezequiel, en la primera charla me hablaste de los tres pilares de tu vida. En mi cuaderno anoté que comentaste que eran tu hermano, tu novia y tus amigos —dijo mientras buscaba sonriente la hoja donde había escrito nuestra primera sesión—. De tu hermano ya hablaste y fue muy conmovedor. Ahora quiero que hables de los dos pilares restantes.

Bueno, que le puedo decir de mi novia. Es el amor de mi vida. Mi compañera con la que quisiera pasar el resto de nuestra existencia, juntos. Nos amamos un montón y disfrutamos mucho de tenernos el uno al otro. Es muy comprensiva y la que me da los mejores consejos. Sin ofender, ¿no? Desde que la conocí, a fines del año 2008, es para mí la otra parte de mi corazón. No me imagino la vida sin ella al lado mío. Es divertida, cariñosa y cuando sonríe no me puedo resistir. Se me aflojan las piernas. Pensamos muy parecido en ocasiones y en otras somos totalmente opuestos, pero en la esencia somos iguales. Tenemos los mismos objetivos de vida y los mismos sueños. Nos gusta salir a pasear, juntarnos con amigos, pero también nos gusta pasar mucho tiempo charlando, solos, disfrutando de nuestra compañía. Tenemos muy buena comunicación y hablamos de todo. Como ya le dije, es mi gran amor.

‹‹Y mis amigos son otro gran sostén en mi vida. Son los hermanos que me puso la vida en mi camino. Siempre estuvieron en las buenas y son los que nunca se borraron en las malas. ¿Qué más puedo pedir? Me encanta reunirme con ellos, ir a jugar al fútbol, juntarnos a comer, salir a bailar, etc. Disfruto mucho de las largas charlas que tenemos donde somos capaces de salvar al planeta o ser los directores técnicos de equipos campeones del mundo. Es una relación muy especial que tenemos. Estuvieron siempre para aguantarme y sé que van a estar siempre a mi lado. Tengo los mejores amigos del mundo. 

Luego de esto, la sesión derivó en temas aburridos como el empleo actual que yo tenía en ese entonces, y cuestiones sin importancia. A decir verdad ya estaba cansado. Si bien me gustó recordar a mi vieja, hablar de mi hermano, de mis compañeros de OSDE, de mi novia, de mis amigos; con quien no tenía más ganas de hablar era con la psicóloga. Me había aburrido (otra vez) y seguía sin encontrarle relación ni solución a mis problemas. Salía de las sesiones igual que como entraba. Perdido. Estaba perdiendo el tiempo. Me había cansado de hablar con esta extraña mujer temas personales y profundos sin llegar a ningún lado. Me había aburrido verla anotar en su cuadernito cosas mías y que sonriera cada vez que lo hacía. Me había agotado mentalmente de todo esto. Sentía que no había avanzado nada yendo al psicólogo.

Luego de estas tres sesiones y de varios años de reflexiones personales, llegué a dos conclusiones fundamentales. La primera es que pude entender y aceptar que soy un adicto al cambio y cada tanto necesito salir de las “zonas de confort” en donde caigo, léase; trabajos estables, vida controlada y previsible, comodidad y rutina, y unos innumerables etcéteras más. Hoy descubro que esto es lo que me mantiene vivo y en movimiento permanente. Que si no me pasara me moriría por dentro. Es como un mecanismo de defensa que tengo.

La segunda conclusión a la que llegué hace poco, es que siempre preferí hablar de mi vida con mis seres queridos y no con gente extraña que encima piensa que puede solucionarte los problemas por haber concurrido a una universidad varios años. La felicidad no es psicológica. Comprendí que prefería juntarme con un amigo a tomar algo y relatarle esto mismo que había hablado en esas tres sesiones. Me di cuenta que me sentiría más feliz y tranquilo hablarlo en un bar con Pablo, o con Repe en su departamento, o con Tambor en una cancha de fútbol, o con Julián en su quinta, o con Juanchi y Diego mientras hacemos música, o con Fibra comiendo un asado en el campo, o con Carlitos en un gimnasio, o incluso con todos juntos en una reunión, o también con mi novia Laura o con mi hermano, el Zurdo. Sobre todo me sentiría más relajado. Pasaron años hasta que pude comprender el verdadero motivo de este asunto. Esta preferencia de relatar mis cuestiones personales con mis seres queridos me relaja, y ahora me doy cuenta que lo que también me tranquiliza es escribirlo en un diario personal o en forma de relato en un blog. Porque desde que me acostumbré a escribir periódicamente en un cuadernito, en la computadora o donde sea, desde que convertí a la escritura en un hábito, soy yo el que sonríe.

fin

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Escritor | Viajero | Licenciado en Administración. Actualmente me encuentro viajando por el mundo y decidí crear este espacio virtual para unir dos pasiones: Escribir y Viajar. Pila en Google+

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