Meditación Vipassana. Un cambio de vida en 10 días

Meditación Vipassana


Hay momentos en la vida que necesitamos clarificar nuestra mente. Tomarnos un respiro de las actividades que realizamos y empezar la cuenta otra vez desde cero. Después de viajar por el mundo dos años y medio necesitábamos parar. Evaluar dónde estamos ubicados tanto mental como físicamente. Reflexionar sobre el camino transitado. Saber si nuestros objetivos y sueños seguían siendo los mismos y si los estábamos cumpliendo. En palabras más simples, necesitábamos redefinir nuestra existencia.

Uno de los tantos motivos por los que decidimos empezar esta vida nómada fue para romper con las cadenas de la rutina y esto de vivir viajando se estaba transformando, justamente en una nueva rutina. Por eso era muy importante volver a evaluar la situación en general. Hacernos esas preguntas que, aunque parezcan tan básicas en su formulación, hacen que se pongan a trabajar todos nuestros sentidos y nos movilizan.

  • ¿Somos felices con lo que estamos haciendo?
  • ¿Estamos persiguiendo nuestros sueños y objetivos?
  • ¿Estamos haciendo aquello que nos gusta?
  • ¿Cuáles son esos sueños y esos objetivos que queremos para nuestro futuro?
  • ¿Donde queremos estar y qué caminos queremos a recorrer?

Estos interrogantes existenciales (y muchísimos más) aparecieron en nuestras cabezas luego de viajar por China. El viaje de un mes por ocho ciudades del gigante asiático nos había agotado y nos hizo replantear si esto de vivir viajando por el mundo es lo que realmente nos hace feliz. Pero para responder a estas preguntas necesitamos resetear nuestra mente, purificarla, limpiarla y sobre todo comprenderla. Llevaba mucho tiempo trabajando para nosotros sin respiro ni descanso. Bueno, era el momento justo que se tome 10 días de vacaciones y que descanse como se merece. Para esto recurrimos a la Meditación Vipassana, una técnica milenaria que lleva más de 2.500 años practicándose en la India. Nos anotamos en un curso que se dicta en Gambang, una pequeña ciudad de Malasia y hacia allí nos dirigimos buscando la paz y la armonía.


¿Qué es la Meditación Vipassana?

Vipassana significa ver las cosas tal como son. Es técnica no sectaria ni religiosa que tiene por objetivos la total erradicación de las impurezas mentales, alcanzando como resultado la felicidad plena de la completa liberación. Estuvo perdida durante siglos para la humanidad. Fue redescubierta por Gotama el Buda hace más de 2.500 años y fue enseñada por él como un remedio universal para males universales, es decir, como un arte: El arte de vivir. Su propósito es la curación esencial del sufrimiento humano. No obstante, como consecuencia de la purificación mental, desaparecen muchas de las enfermedades psicosomáticas. De hecho, la Meditación Vipassana elimina las tres causas de toda infelicidad: deseo, aversión e ignorancia. Y lo hace a través de la observación y la meditación como herramienta para captar la escencia de nuestra propia naturaleza.


El Curso

El curso duró 10 días. Durante el mismo debimos observar un Código de Disciplina en donde nos tuvimos que abstener de toda actividad sexual; de matar a cualquier criatura; de robar; de mentir, abstenerse de realizar ritos o celebraciones religiosas y de consumir cualquier tipo de intoxicantes (drogas, alcohol, tabaco, etc.).

A su vez practicamos el Noble Silencio –silencio de cuerpo, palabra y mente– desde el inicio del curso hasta el último día. Estaba prohibido todo tipo de comunicación con el exterior y con los otros estudiantes, ya sea por medio de gestos, palabras, notas escritas, etc. Lo que si podíamos hacer era hablar con el profesor cuando lo considerábamos necesario por temas relacionados con el curso o con los administradores por cualquier problema relativo a la alimentación, el alojamiento, la salud, etc. Tampoco podíamos escuchar música, leer, escribir, fumar ni nada que nos distraiga del foco de la meditación. Bastante estricto, pero necesario para el logro del objetivo final.

Durante el curso debíamos vivir como lo hacen los monjes budistas. Llevar una existencia silenciosa y alejada de lujos y placeres.


Primeros pasos hacia la iluminación

Lo primero que hicieron los organizadores fue separarnos mujeres para un sector y hombres para el otro, de manera que perdimos contacto con Laura durante los diez días que duró el curso. Sólo nos veíamos de lejos en los momentos que meditábamos en grupo. Nos asignaron nuestras habitaciones individuales que se componían de una cama y un baño. Luego nos reunieron en el salón comedor y nos enseñaron el sistema de funcionamiento del curso. A su vez nos mostraron el programa del curso que fue el siguiente:


4:00 a.m. Llamada
4:30-6:30 a.m. Meditación en la sala o en la habitación
6:30-8:00 a.m. Desayuno y descanso
8:00-9:00 a.m.   Meditación en grupo en la sala 
9:00-11:00 a.m. Meditación en la sala o en la habitación según las instrucciones del profesor
11:00-12:00 a.m. Comida
12 a.m.-1:00 p.m. Descanso y entrevistas con el profesor
1:00-2:30 p.m. Meditación en la sala o en la habitación
2:30-3:30 p.m.   Meditación en grupo en la sala
3:30-5:00 p.m. Meditación en la sala o en la habitación según las instrucciones del profesor
5:00-6:00 p.m. Merienda y descanso
6:00-7:00 p.m.   Meditación en grupo en la sala
7:00-8:15 p.m.   Charla del maestro en la sala
8:15-9:00 p.m.   Meditación en grupo en la sala
9:00-9:30 p.m. Preguntas en la Sala
9:30 p.m.
Acostarse. Se apagan las luces

Este horario se mantuvo de forma estricta durante los 10 días que duró el curso. También teníamos nuestro cojín o almohadón designado en la sala de meditación y debíamos meditar siempre en ese mismo lugar.


La técnica Vipassana

La técnica de la Meditación Vipassana se basa en observar de manera objetiva las sensaciones corporales que experimentamos mientras meditamos. Ya sea dolor, presión, cosquilleo, entumecimiento. Cualquier sensación es observable y digna de atención.

Es un proceso de auto-purificación mediante la auto-observación. Se comienza observando la respiración natural para concentrar la mente y luego, con la conciencia agudizada, se procede a observar la naturaleza cambiante del cuerpo y de la mente. Se debe inspeccionar el cuerpo desde la cabeza hasta los pies, sin omitir ningún espacio. Siempre observando las sensaciones, sin reaccionar ante ellas. Es por esto que hay que permanecer inmóviles mientras dure la meditación.

Es este viaje de autoexploración a las raíces comunes de cuerpo y mente, basado en la observación, lo que disuelve la impureza mental, produciendo una mente equilibrada, llena de amor y compasión. Esta exploración nos hace conscientes de nuestra existencia en el presente y nos ayuda a encontrarnos y a reconocernos por lo que somos y por nuestra esencia más pura. Esto es lo que genera que dejemos de preocuparnos por el futuro y abandonemos los recuerdos del pasado que nos retienen y no nos permiten avanzar para lograr conectarnos con  el presente y nuestro fluir en este espacio.

No tiene nada que ver con ninguna religión organizada ni con una secta. Por esta razón, todo el mundo puede practicarla libremente en cualquier momento y lugar, sin que se produzcan conflictos por motivos de raza, comunidad o religión a la que se pertenezca.


Curso a donación

La Meditación Vipassana se enseña en cursos residenciales de 10 días en los cuales los participantes aprenden los fundamentos del método y practican lo suficiente para experimentar los beneficios de sus resultados. No se cobra por estos cursos, ni siquiera para cubrir los gastos de alojamiento y de comida. Todos los gastos son sufragados por donaciones de personas que, habiendo completado un curso, han experimentado los beneficios de la Vipassana y desean también darle a otros la oportunidad de beneficiarse de esta técnica. El último día ponen a disposición un cofre donde cada persona coloca dentro la cantidad de dinero que quiera.


Conclusiones de 10 días de Vipassana

No voy a negar que fue un curso difícil. No fue sencillo aguantar el Código de Disciplina y el Noble Silencio por tanto tiempo. Sin ir más lejos, al tercer día de comenzado el curso nos queríamos ir. Por suerte no lo hicimos y logramos concentrarnos durante el resto de los días.

A nivel interno pude experimentar dos sensaciones únicas que nunca antes me habían pasado. La primera fue una revelación universal sobre la moral de los seres humanos. Una noche volví a mi habitación y la cabeza se me había llenado de preguntas y preguntas. Era un huracán interrogativo que me planteaba cuestiones, no existenciales, sino aquellas que yo daba por cotidianas en el mundo y que ahora las ponía en dudas. Algún día me voy a animar a escribir sobre esto. Pero por el momento prefiero mantenerlo para mi. No estoy preparado para transmitirlas y tampoco creo que las personas estén preparadas para escucharlas. Lo segundo trascendental que experimente fue una sensación de euforia. Por momentos sentía que estaba levitando. Que mi cuerpo había perdido todo su peso. Luego apareció una angustia que me hizo llorar como un niño y al instante una alegría que me hizo reír sin parar por un rato largo. Fue muy placentero mientras esto duró. Recuerdo que salí de esa sesión de meditación Feliz conmigo mismo y feliz con el mundo entero.

La revelación me ocurrió el cuarto día y la sensación de euforia el quinto día, luego no logre concentrarme a ese nivel. Pero por la costumbre y por ese sentimiento de felicidad y placer que estaba experimentando, pude terminar el curso.

Haber hecho el curso de Meditación Vipassana fue de las cosas más maravillosas que vivimos. Lo recomendamos para todas las personas que estén leyendo este texto. Ya sea que tengan problemas o no. Es un antes y un después. Salís siendo otra persona. Un persona más consciente y con una visión más completa de tu realidad y tu naturaleza.

Si se fijan en este página https://www.dhamma.org/es van a encontrar cursos por todo el mundo. Nuestro consejo es que inviertan esos 10 días en ustedes porque les garantizamos que van a vivir una experiencia única. Van a salir con las ganas renovadas de comerse la vida. De disfrutar la vida y de vivirla vida al máximo.


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Escritor | Viajero | Licenciado en Administración. Actualmente me encuentro viajando por el mundo y decidí crear este espacio virtual para unir dos pasiones: Escribir y Viajar. Pila en Google+

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2 Comentarios

  1. Tina Melieni dice:

    Que grande pila querido!!! Haz logrado convertirme en una fiel seguidora de tu blog. Saludos a ambos!

    • Agustinita querida. Gracias por tus palabras. Ahora soy yo el que quiere seguirte en tus caminos por el viejo continente. Anda subiendo cosas y cumplan sus sueños… beso grande y Saludos al Negro.

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