Newton y las 3 Leyes del Movimiento Viajero

Hay ocasiones en las que nos toca reescribir las viles mentiras de generaciones pasadas. Ponerle el cuerpo a una reivindicación que se hizo esperar más de tres siglos. Las razones me parecen suficientes. Los motivos estarán a mi favor. Porque todas las personas merecen que se les reconozca por lo que realmente fueron y sintieron y no por lo que un grupo de intelectuales de cuellos anchos y corbatas ajustadas nos hicieron creer durante tanto tiempo. El tiempo justamente será el encargado de poner una fecha de vencimiento a uno de los mitos mejores guardado de la historia. Si, señores. Estoy aquí para subsanar la memoria del autor de las mal interpretadas Leyes del Movimiento o Leyes de Newton. Sí, hoy vengo a defender, validar y contemporizar al gran Isaac Newton.

Newton


Newton, el viajero

Contra lo que muchos creen, el anhelo más grande que persiguió Newton en su vida no fue convertirse en el físico más grande de todos los tiempos. Lo que lo desvelaba por las noches a este pobre hombre eran los viajes. Tal fue así su obsesión por convertirse en nómada errante qué formuló Las Tres Leyes del Movimiento Viajero. Pasó casi toda su vida trabajando en estos postulados, leyendo centenares de teorías de mochileros y libros de reflexiones de viajes. Desde muy pequeño soñaba con las aventuras del Príncipe Madoc, de Marco Polo, de Luis Váez de Torres, de Ibn Battuta, entre muchos otros. Quería ser como ellos. Descubrir el mundo. Viajar sin rumbo ni destino a tierras lejanas y desconocidas por el hombre moderno. Mucho tuvo que soportar, muchas manzanas tuvieron que caer sobre su cabeza mientras planificaba en los frutales de su patio cuáles serían los lugares que visitaría. ¿Vagaría por las Indias? ¿Seguiría los caminos del Oriente? ¿Se animaría a cruzar el gran charco para comprobar en carne propia que se había descubierto un nuevo continente?

Cuántos planes para un futuro viajero. Cuántas tentaciones al alcance de su imaginación. ¿Pensemos por un instante lo que podría haber sido tener en nuestros libros las andanzas a un explorador con un coeficiente intelectual de 190?

Aunque siempre hay un pero. Cuando finalmente terminó de planificar el viaje que lo llevaría a recorrer el mundo, ocurrió lo que se temía. La prensa especializada lo mal interpretó y lo sacó de contexto, como suele suceder casi siempre. Estos eruditos sin corazón ni afán de travesías, desvirtuaron sin más Las Leyes del Movimiento Viajero. Hoy en día eso sería tildado de amarillismo, pero hace más de 320 años el mundo necesitaba imperiosamente la creación de leyes físicas que le demostraran a los rebeldes de turno que el ser humano era un ser controlable y que no había nada que se le escape al destino del universo ni a las leyes de la naturaleza.

¡Qué equivocados que estaban y cuánto daño le provocaron a una mente brillante!

Newton se vio sucumbido por la fama, los cócteles, los bailes de salón y el honor de una espada en los hombros en una sociedad aristocrática y conservadora que no le permitió realizar su designio en la tierra. La profesión de este viajero cambiaría de rumbo. Sin proponérselo, fue inventando ley tras ley que dejaban satisfechos a los nobles de la época, engrosaban sus bolsillos, su reputación y culminaban con una revolución científica que tanto se había deseado por aquellos tiempos.

Pero todo eso se acabó. En este espacio vamos a sacarle la careta a todos aquellos que padecen el síndrome de la pseudointelectualidad, que lo único que le interesa es una aburrida teoría que demuestre cómo se mueven los cuerpos. Vamos a demostrarle al mundo lo que en realidad quiso decir el gran Isaac Newton cuando formuló Las Tres Leyes de Movimiento Viajero. A esa tarea nos abocamos.


1) Newton. Leyes del Movimiento Viajero. Postulado Número 1. “Inercia”: Todos los cuerpos perseveran en su estado de reposo o de movimiento en línea recta, salvo que se vean obligados a cambiar ese estado por fuerzas impresas sobre él.

Esta fue su primera conclusión al estudiar a otros viajeros antiguos y analizar cuáles fueron las fuerzas impresas o motivos que los impulsaron a emprender sus odiseas. Newton se planteó la siguiente pregunta: ¿Por qué no todos los seres humanos tienen las mismas ansias de conocer otros lugares, otras culturas, otras tradiciones? Su descubrimiento lo llevó a postular esta primera ley, en la que determina que todas las personas en algún momento de sus vidas, entran en un estado de conformidad constante muy difícil de salir. Denominó a este estado Zona de Confort. Esta ilusión de estabilidad hace que las personas se mantengan quietas por períodos prolongados, que pueden abarcar una vida entera.

Newton descubrió que, luego de permanecer mucho tiempo en la Zona de Confort, las personas comienzan a padecer molestias físicas e inconformidades psíquicas. Estos padecimientos, en algunos casos, funcionan como el impulso para dejar atrás el estado de reposo o de movimiento en línea recta y querer descubrir qué hay más allá de sus percepciones.


2) Newton. Leyes del Movimiento Viajero. Postulado Número 2. “El cambio de movimiento”: Todo cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa, y se hace en la dirección de la línea recta en la que se imprime esa fuerza.

En este segundo postulado Newton avanza un poco más en sus teorías. Advierte que la fuerza motriz impresa es clave en este cambio de movimiento o vida. Mayor es esta fuerza, más profundo será el cambio que imprimirá en nuestro destino. Las inconformidades y molestias que sentimos en nuestra Zona de Confort se harán cada vez más evidentes y poderosas, impulsándonos fuera de esta área a destinos desconocidos y maravillosos, hacia una vida de aventuras y desafíos constantes.

Pero Newton no sólo se plantea un cambio físico, sino que va más allá en su evolución buscando con ello un cambio mental. Ampliar su rango de comprensión y análisis. Derribar los tabúes y mandatos que la sociedad se empecina en imponer a las personas. Es el momento de empezar a armar la mochila y elegir el primer destino.

Reconoce sus problemas. Reconoce los peligros de una vida sin sentido y se propone una transformación efectiva. Se propone un cambio de pensamiento. Un cambio de paradigma. Descubre que este movimiento empieza por uno. Es por eso que decide empezar a transitar su camino de viajero sin desperdiciar un minuto más de su valiosísimo tiempo. Se propone un cambio de movimiento en su vida. Pasar de un estado estático y conservador a una situación de aventuras constantes. De una vida estable y chata a una vida nómada y llenas de incertidumbres. A una vida llena de viajes.

Paso a paso. Imprimiendo la fuerza de voluntad necesaria para dejarse llevar por el viaje. No forzar su camino. Viajar lento. Saborear los momentos que se vienen. Porque Newton lo entendía muy bien. Sabía que la vida es una sola y encima es muy corta (mucho más corta en su época).


3) Newton. Leyes del Movimiento Viajero. Postulado Número 3. “Acción y reacción”: Para toda acción, hay siempre una reacción de igual fuerza pero en sentido contrario.

Y llegamos al tercer y último postulado viajero. El corolario de sus sueños. Acción y Reacción. Movimiento. Inercia. Viajes. Aventuras. Cambios de paradigmas. Leyes. Mundo. Vida.

Siempre habrá personas que piensen distinto y se crean dueños de la verdad. Que quieran sabotear el viaje en el sentido natural de la palabra y que reaccionen oponiéndose a todo lo que esté fuera de los preceptos que la sociedad impone. Él sabía que sería tildado de loco por dejar una vida invariable y controlada para lanzarse a la aventura. Los conservadores de la época no lo entenderían. ¿Cómo iba a dejar todo para emprender un viaje? ¿A quién se le ocurre esto?

La fuerza en sentido contrario a su acción fue tan grande y tan determinante que frustraron sus planes de convertirse en un viajero. Trató imperiosamente de aclarar el gran mal entendido con respecto a sus leyes, pero era demasiado tarde. El mundo científico se había pronunciado y no quedaba mucho más que debatir. Los objetos se movían y estas tres leyes encajaban a la perfección. La prensa y la sociedad de ese entonces lo declaraban el físico más influyente de todos los tiempos.


Palabras finales

¡¿Tan difícil fue interpretarlo de esta manera?! El pobre hombre no estaba conforme con su situación y necesitaba un cambio de manera urgente. Quería viajar y eso por naturaleza es uno de los cambios más grandes que puede experimentar cualquier ser vivo. Sabía que había fuerzas internas en su cabeza que no lo dejaban salir de esta zona y trató de luchar contra ellas. Y vaya si le costó.

No tengo mucho más que acotar. Me despido con una de las ultimas frases que dijera Isaac Newton antes de morir y que resumen como una autobiografía su sueño fallido de ser un viajero del mundo.

No sé cómo puedo ser visto por el mundo, pero en mi opinión, me he comportado como un niño que juega al borde del mar, y que se divierte buscando de cuando en cuando una piedra más pulida y una concha más bonita de lo normal, mientras que el gran océano de la verdad se exponía ante mí completamente desconocido.Isaac Newton (Woolsthorpe, Lincolnshire; 4 de enero de 1643-Kensington, Londres; 31 de marzo de 1727)

Queda en cada uno sacar sus propias conclusiones.


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Escritor | Viajero | Licenciado en Administración. Actualmente me encuentro viajando por el mundo y decidí crear este espacio virtual para unir dos pasiones: Escribir y Viajar. Pila en Google+

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1 Comentario

  1. 5 febrero, 2016

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