No tomo más en mi vida (Cuento)


¡Ay! La puta madre. No tomo nunca mas en mi vida. No doy más. Ya estoy grande para estas cosas. Cuando era adolescente, vaya y pase, pero ahora. Soy un padre de familia y mis nenas, mis dos soles, no se pueden levantar y ver a su “Papito hermoso” con una resaca extra largue. ¿Que impresión se van a llevar de mi? No se lo merecen tampoco. ¿Este es el ejemplo que les estoy dando?

¡Ay, la concha de la lora! Tengo a los Pitufos saltando dentro de mi cabeza y de mi panza.

Ups. Se me viene el vómito. ¡Guarda! Cuidado… No. Pará. Pasó. Por suerte falsa fue alarma.

Y cuando me vea la insoportable de mi mujer, la que se me arma. Va a empezar a los gritos que se va a enterar todo el barrio. ¡Que loca histérica se pone a veces!

A proposito. ¿Dónde está? ¿Qué hora es? ¿Ya es de día?

¡Uy! ¡La cajeta de mi abuela! Voy a llegar tarde a la oficina. Justo hoy que tengo que presentar el Informe Trimestral de Finanzas a la Junta Directiva. Pero, pará un cacho. ¿Hoy no es también la despedida de soltero del Rata? ¡No! ¡Si! ¡No te la puedo creer! ¿Cómo me vengo a olvidar? Y yo que todavía no reservé las putas y el salón.

¡Pero la reputísima madre que me re mil parió! A mi sólo se me ocurre tomar como un descontrolado la noche anterior a todo esto. ¡Pero que hijo de puta que soy! ¡Que pedazo de forro! No se como mierda voy a hacer con todo en este estado deplorable.

Ahora si. Vómito. Vómito. ¡Aghhhhhhh! ¡Hgaaaaaa!

Uf. No doy más. Estoy hecho mierda. Pero en serio. No tomo nunca mas en mi vida. Lo juro por mis hijas. Palabra. Asi no puedo levantarme nunca más. Ya no estoy para estos trotes. Estoy por cumplir los 40. Dos nenas de cuatro y dos años. Una mujer histérica, pero hermosa. Tengo que reconocer que todavía está entrable la guacha. Se mantiene intacta a pesar de los dos embarazos. Y sexualmente está hecha una fiera. Como que encontró su clímax. Mejor para mi. Obviamente. Bueno. Frenemos acá que se me está parando.

Si. Decía que tengo un buen trabajo, un buen sueldo. No. Esto se termina ya mismo. Mi última resaca de toda mi puta vida. Ahora un Alikal y a enfrentar el día como macho. ¡Ah, te gusta ponerte en pedo!, ¿eh? Te gusta la papita con azúcar. Entonces aguantate la resaca, cagón.

—¡Shh! Bajá la voz que vas a despertar a las nenas. No seas pelotudo.

—Uy. Si. Perdón mi amor. ¿Qué hora es?

—Son las cinco y media de la mañana. ¿Qué, todavía esas en pedo?

—Si. Un poquito. Pero estoy más descompuesto que borracho.

—¿Cómo estuvo la despedida de soltero del Rata?

—¡¿Qué?!

—Y al final tampoco me contaste nada como te fue con el Informe de Finanzas.

—…


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Escritor | Viajero | Licenciado en Administración. Actualmente me encuentro viajando por el mundo y decidí crear este espacio virtual para unir dos pasiones: Escribir y Viajar. Pila en Google+

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