¡Qué vida de perros! | Episodio 5°

Que vida de perros


LOS MACHOS TAMBIÉN LLORAN


Bueno, Tronco. Acá estoy. Tirando para no aflojar. La llevo como puedo, ¿viste? La saqué barata con el Pirata el otro día. Igual nos dimos de lo lindo. Yo alguna dentellada le metí al vago. No se la llevó de arriba. ¡No!, si las mañas no las perdí todavía. Que va…

Lo que me consuela en el fondo es que yo morí con la mía. Tuve principios y no me dejé amedrentar por cualquier altanero barato que anda suelto por ahí. O eso me dijo el Capitán. Sí. Me pasé por lo del Capitán hace un rato y le conté el asunto con el Pirata. Tenía ganas de hablar con ese viejo sabio. Todavía me acuerdo, Tronco, las enseñanzas que nos dejó cuando estábamos los tres en el baldío, ¿te acordás? Que bocho ese Capitán. Se las sabe todas el guacho. Y, ¿Qué querés?, tiene mucha calle. Mucho dormir bajo las estrellas. Mucha lluvia en el lomo. Ahora está más tranquilo desde que vive con el Colorado ese que trabaja en la fábrica. Y bueh, se lo merece. Tantos años peleándola en el barrio, un poco de afecto y una comida caliente en la barriga todas las noches no le vienen mal a nadie.

¡No, Tronco! ¡No estoy llorisqueando! Estas plantas de mierda que largan ese polen y me irritan los ojos. ¡Salí! Dejá. Estoy bien. No te preocupes. ¡Salí!

Como te decía, Tronco, me contó el Capitán que lo del Chuzo y la perrita esa que vive enfrente de la canchita, se terminó. Y que el Chuzo le anda arrastrando el ala devuelta a la Matilde. Tiene labia ese Chuzo. Y no deja títere con cabeza el guacho. Con eso del amor y la paz, donde pone el ojo le nacen cuatro cachorritos, y todos orejudos como él. No falla nunca. Espero que no se meta con la Lolita porque ahí sí que me va a conocer.

Ah, me olvidaba. Hablando de la reina de Roma. ¿Sabés lo que me dijo también el Capitán? Que se la cruzó a la Lolita en el parque que hay pasando las vías. Parece que el Gordo la empezó a llevar allá porque está caliente con una rubia que tiene un Chihuahua y la flaca lo lleva a ese parque todas las noches porque vive cerca. El Gordo se hace quince cuadras todos los días, sólo para verla un ratito a esa rubia. Está desesperado. Me tendré que dar una vuelta por ese parque yo también, pues.

Pero en el estado que estoy, prefiero que la Lolita no me vea. Doy lástima, Tronco. Nadie me quiere. Todos en el barrio me desprecian. La vieja de la casa gris claro me tiene entre ceja y ceja desde el incidente de la basura con el Chuzito. Me la juró esa vieja. Ahora cada vez que le rompen las bolsas se piensa que soy yo. No aguanto más, Tronco. Estoy podrido de este barrio. Cualquier día de estos me voy con el Perico por los campos y no me vuelven a ver ni el rabo.

Bueno, Tronco. No me hagas caso. Estoy sensible. No me gusta cuando me pongo melancólico. Te dejo, che. Me voy a descansar un rato al baldío. Estoy todo molido. Mandále saludos a la Panchita.

¡No, Tronco! ¡No me voy llorando! Ya te dije que es el viento.

CONTINUARÁ…Que vida de perros Continuara


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Escritor | Viajero | Licenciado en Administración. Actualmente me encuentro viajando por el mundo y decidí crear este espacio virtual para unir dos pasiones: Escribir y Viajar. Pila en Google+

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2 Comentarios

  1. 28 julio, 2015

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  2. 28 julio, 2015

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