SER MUJER Y MOCHILERA | Capítulo 4: La femineidad en decrescendo

La femineidad en decrescendo


¿Existe una forma de combinar el Ser femenino con el Ser mochilero? Si existe, todavía no la encontré. Es casi imposible ser una lady cargando una mochila en nuestros hombros. Hay momentos en los que soy tan masculina que me olvido de mi “femineidad” por completo y me libero de todo prejuicio e imposición. Para ustedes, que son como yo, les traigo algunas situaciones en las que no estoy segura de ser Mujer.

Situaciones en las que tengo que mirar entre medio de mis piernas para confirmas que sigo siendo mujer

  • Después de haber caminado por una hora con la mochila puesta, chequeo mis axilas y una baranda a aliento de perro muerto que comió cebollas durante toda su vida invade mi nariz.
  • Cuando tu jefe, que es hombre, te pide que levantes unas bolsas de leche en polvo que pesan veinte kilos y a vos no se te cruza por la cabeza ni por un segundo usar el típico fundamento femenino del sexo débil para zafar de una tarea que es, sin dudas, para machos bien fuertes. Mientras vos levantas y trasladas las bolsas, tu jefe se ríe mientras desliza su dedo por la pantalla de su teléfono.
  • Cuando decidís desechar los únicos dos vestidos de playa que cargas en la mochila y a cambió elegís unos pantalones verdes y cortos, llenos de bolsillos, que son tan populares entre las biólogas que trabajan en las reservas de orangutanes.
  • Cuando resuelves tu problema de forestación extrema en el cavado calzándote los mismos pantalones que nombre arriba para meterte a nadar en el mar.
  • Cuando vas al baño y, por supuesto, no hay papel higiénico. Haces pis sin que te importe y después sacudes tu vagina.
  • Cuando le pedís a tu novio que te preste sus pantalones porque vos, como una idiota, sólo trajiste un par, esos verdes que ahora están mojados. Culpa de que no te depilaste y te metiste al mar con los shorts más lésbicos del planeta. Tu novio te los presta, porque él tiene dos pares. Son pantalones de básquet. Y ahora andas caminando por la calle al mejor estilo LeBron James.
  • Cuando tenés el pelo que te pasa el ombligo de lo largo, culpa de que los agentes de inmigración de Japón te sacaron la tijera para cortar el pelo. Vas a la peluquería y la peluquera te dice que te va a quedar horrible el pelo corto al mentón. Te vas enojada, llegas al hostel, agarras una tijera para cortar papel y listo. Sos feliz, porque tu pelo ya no es una molestia, ya no vas a gastar tanto shampoo y crema enjuague y el calor no va a ser un problema. Encima te ahorraste veinte ringgits (moneda malaya) en el corte. Es ese momento cuando te das cuenta que elegiste comodidad y te achuraste (cortaste mal) el pelo.

La femineidad en decrescendo 1

Sacrificios han de llevarse a cabo si se elige esta vida nómada. La “femineidad” es una de las cosas que debemos dejar atrás. Pero ser “femenina” no es sinónimo de ser “Mujer”. Porque ser femeninas a veces nos hace ver como completas idiotas, nos hace tomar innumerables recaudos para oler siempre a rosas, para estar siempre listas y depiladas y nos hace perder las mejores aventuras porque estamos menstruando. Ser “femeninas” nos hace esperar una hora para hacer pis por la falta de papel y nos hace creer que la vida es una publicidad de toallitas Kotex.

“Ser Mujer” no tiene por qué ser sinónimo de “ser idiota” y ser femenina nos aleja de nuestra realidad de mujer y viajera. Por eso, ¿qué estas esperando para calzarte esos shorts y vivir la vida?

¿Todavía no leíste la serie completa de SER MUJER Y MOCHILERA? Apurate que tenés tiempo de ponerte al día!!


 

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Escritora | Viajera | Licenciada en Administración. Actualmente me encuentro viajando por el mundo y decidí co-crear este espacio virtual para unir dos pasiones: Escribir y Viajar. Laura en Google+

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4 Comentarios

  1. Cris Zero dice:

    Amiga! Me encantó tu blog! Por favor sigue escribiendo más posts! El próximo mes comenzaré con mi primer viaje de mochilera y tu experiencia me sería de mucha ayuda! Además de que lo narras todo de una manera tan original que me encanta! Espero que te encuentres bien. Un abrazo.

  2. Hola Laura!
    Pucha, no estoy de acuerdo con lo que planteas (pero para los gustos, los colores).
    Concuerdo 100% en que todos los problemas que describes son reales y son luchas que experimentan algunas viajeras; pero no concuerdo con que eso sea lo que define la femeneidad, lo que significa lo femenino dentro del universo de lo humano y, particularmente, de la mujer en este caso. Difiero de esa postura.
    Creo que los “rituales de embellecimiento” son una cosa (a algunas les gustará mantenerlos durante su viaje a otras no), pero eso es un porcentaje muy mínimo, casi nulo, de lo que representa la femineidad o la cosmología de lo que consideramos el ser “femenina”.
    Quizás en el fondo estamos hablando de lo mismo, sólo que lo denominamos de manera diferente. En mi visión, a lo que te refieres son rituales de embellecimiento o estereotipos de género. Y es tu visión invitar a las lectoras a zafarse de ellos para, tal vez, ser más libres. Sólo estoy interpretando, quizás erróneamente.
    Ser femenina es otra cosa, es una manera de estar conectado con el mundo que la tienes por ser mujer. Así como el hombre tiene lo masculino a su haber; y lo masculino tampoco se puede reducir a que no te importe tener olor a ala.
    En fin, sólo quería decir eso con la mejor de las ondas, sin ánimos de polemizar, pero pensando en aportar desde lo que escribimos a no perpetuar los prejuicios de género y a no renegar de lo que significa ser mujer-hombre dentro del universo sólo porque históricamente se asocia un tipo de comportamiento con la identidad.
    Un abrazo.

    • Hola Luisa!! Cómo estas? Bienvenidas sean todas las opiniones!!

      Aunque creo que estamos hablando de lo mismo.

      El castellano es un lenguaje muy rico y a una misma palabra podemos darle miles de acepciones. En este caso mi “Feminidad” atribuye a la acepción que le dan muchas personas a esta palabra y en la que ser femenina significa ser delicada, cerrar la boca cuando comemos, no eructar, no tirarse pedos, oler siempre a rosas, estar bien vestidas y demás. Algo que veo como absurdo y opuesto a nuestra realidad como Mujeres y como seres humanos.
      Es una acepción superficial de la palabra, pero que, aun así, muchas personas la utilizan en su vida cotidiana.

      Saludos!!!

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