Siquijor: Días de motocicleta

Siquijor

Después de innumerables botes, motocicletas, Jeepneys arribamos a Siquijor. La isla de los Old Foxes como nos lo dijo un amigo filipino que nos hizo el favor de llevarnos hasta nuestros hotel. Pero antes de llegar a Siquijor, hicimos una parada de dos días en Dumaguete. Nos quedamos en el hotel Island Leisure Inn, uno de los pocos que tenían habitación libre cuando llegamos. Por suerte estaba cerca del puerto y sólo tuvimos que caminar 5 minutos para tomarnos un bote de una hora 15 minutos de duración que nos llevaría a Siquijor. La empresa se llama GL Lines y sólo se dedica a transporte de personas, por eso tarda bastante menos que el resto de los transportes (una hora y cuarto, siendo que el resto tarda aproximadamente tres horas). Cuesta 130 php más una tasa de impuestos del puerto de Dumaguete de 15 php.

Cuando llegamos a Siquijor algo en nuestro interior nos decía que estábamos en el lugar correcto, que habíamos llegado para quedarnos un largo rato.

Siquijor

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En el puerto de Siquijor hay una oficina de turismo, compuesta por un toldito, una mesa y un señor muy simpático que te da la bienvenida  con un mapa de la isla e información necesaria para visitar Siquijor. Si pensás alquilar una moto para recorrer la isla, asegúrate de conseguir un mapa en el puerto, lo vas a necesitar. Después no digas que no te avisé.

Desde el puerto nos tomamos una motocicleta hacia San Juan.  Este lugar es donde paran los turistas, por tener mucha oferta de alojamiento, aunque no muchos lugares para comer.

Nos hospedamos en The Sylvia, un resort muy lindo, limpio, con Internet y buen servicio. Muy tranquilo ya que las habitaciones no dan a la calle principal. Este hotel no está sobre la playa pero comparte dueño con The Bruce que si lo está y podes usar sus instalaciones sin pagar de más. Hay a disposición camas paraguayas, kayaks, piscina, internet y una hermosa playa sólo para vos. Sí, leíste bien, una playa solo para vos y nadie más. Costo de la habitación doble con baño privado en The Sylvia, 500 php por día.

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¿Dónde comemos en San Juan?

No hay demasiada oferta gastronómica. Nosotros siempre comimos en un puesto callejero que está pasando un puente en el camino que te lleva al centro de San Juan. Muy rico y barato, donde las comidas rondan en 120 php para dos personas, lo atiende una familia muy simpática y te dan agua y sopa gratis. No sólo vas a disfrutar de una rica comida sino también del mejor atardecer que San Juan te pueda dar.

Siquijor

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Los primeros cuatro días de los diecisiete que nos quedamos estuvimos disfrutando de la playa y la ciudad que, aunque chiquita, tiene su encanto. Al quinto día decidimos alquilar una motocicleta para recorrer la isla. Una de las mejores decisiones que tomamos.

Ese mismo día nos levantamos temprano (6 am) y alquilamos nuestra motito por tres días a 800 php. Los precios rondan entre 400 php por día, así que hay que regatear. Le cargamos nafta y partimos viaje. En cuanto a la nafta, la venden a lo largo de toda la isla en botellas de Coca Cola de litro. El precio es de 50 php por litro y rinde cuarenta kilómetros. Con dos botellas y media podes dar vuelta a la isla tranquilo.

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Primer día de motocicleta en Siquijor

Nuestra primera parada en el camino fue Lugnason Falls, unas cataratas que están cerca de Napo. Aunque llegamos en mal momento porque estaban bajo refacciones, así que ni bien entramos nos detuvo el cuidador diciéndonos que no era seguro estar allí.

Después de allí seguimos viaje hasta el Century Old Balete Tree o, como le llaman los locales, el árbol encantado, que se encuentra sobre la ruta principal que rodea Siquijor. Es el famoso Árbol Encantado al que los filipinos católicos tienen respeto, por no decir miedo. O tal vez sea sólo una publicidad para atraer a los turistas, vaya uno a saber. La tasa de entrada es de 5 php. En la base del árbol hay un pequeño estanque lleno de peces ansiosos por comerte los callos de los pies. Consejos: los cosquiludos abstenerse y los no cosquilludos, ir temprano que es cuando los peces están más activos y no hay mucha gente.

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Después de terminar con los pies lisitos y perfectos nos abrimos camino a la ruta principal hasta llegar a San Isidro Labrador Church and Convent, en la ciudad de Lazi.

Es un convento abandonado y una Iglesia que también parece abandonada pero que no lo es. Un lugar muy lindo para parar un rato. Está lleno de árboles enormes en la calle y el ambiente es tranquilo. Podés tomarte un momento para sacar fotos o comerte un pancito tradicional. No sabría decir el precio de la entrada al convento ya que sólo lo miramos por fuera. Aunque los edificios lucen bastante abandonados, es eso mismo lo que le da un toque mágico.

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Cambugahay Falls esperaba y tuvimos que irnos. Tanto si te gusta nadar, como sacar fotos o tirarte de la liana y hacer tremendos clavados como Pila, vas a pasar un momento espectacular. No cobran entrada, lo que cobran es por el estacionamiento de la motocicleta unos 10 php. Lo que más me gustaba a mí era tirarme de arriba de la piedra y esconderme atrás de la catarata. Si van a Siquijor no se pueden perder este lugar, es alucinante.

Siquijor

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Después de cansarnos de nadar y tirarnos de la soga al mejor estilo Tarzan, no fuimos para Kagusuan Beach, una playa hermosa donde los locales acuden a nadar. Cuando llegamos había sólo dos nenes en el mar.

Toda la zona circundante a Kagusuan Beach es especial para recorrerla en moto. Te podes encontrar con caminos impresionantes, y lugares que te obligan a parar.

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La ciudad de María estaba de pasada. Un pueblo pequeño caracterizado por tener un cementerio en ruinas en su calle principal y Our Lady of Divine Providence, una iglesia bastante venida abajo. Visitamos la ciudad y frenamos en un puesto callejero en el que vendían un postre tradicional de leche de coco y gelatina en tiras. Mientras tomábamos el postre en un vasito de plástico charlamos con los locales, que se acercaban curiosos. Cada vez se arrimaban más locales que no entendían por qué nos quedábamos 17 días en Siquijor. Charlamos un rato de todo un poco, básquet, fútbol y hasta del papa Francisco I, presente siempre cuando decís que sos argentino en Filipinas. Más te alejas de los centros turísticos, más posibilidades tenés de conocer a los locales, dándote cuenta de que son personas sociables, simpáticas que van a querer ayudarte a toda costa y que sienten mucha curiosidad por saber porque la gente quiere conocer su país.

Partimos de Maria al grito de ¡We love Siquijor! y a muchos locales se les piantó un lagrimón. Nos esperaba la zona de Saladong forest. Recorrimos un poco el lugar y decidimos volvernos a San Juan, agotadísimos después de pasar ocho horas arriba de la moto.

Segundo día de motocicleta en Siquijor

El segundo día amaneció lloviendo, así que decidimos esperar. A las 10 am salimos de viaje, cuando el cielo prometía un sol despejado. Queríamos dar la vuelta la isla, el camino es increíble y se presta para transitarlo. Esta vez salimos para el lado opuesto, ciudad de Siquijor. Allí almorzamos en uno de los mejores restaurantes filipinos que hay en toda la isla: Joel’s Lechon Manok.

Comimos como locos y fuimos a hacer la digestión a Larena, donde recorrimos la ciudad y fuimos a la oficina del puerto a buscar información sobre transporte. También compramos mangos y bananas, muy ricas por cierto.

Dejamos atrás Larena para adentrarnos en la ciudad de Enrique Villanueva y la Reserva marina Tulapos. En la reserva marina hicimos snorkel por más de dos horas. Para poder hacerlo hay que pagar 50php.

Tuvimos la suerte de que tres locales nos mostraran los sectores de coral y peces en la reserva, ya que no es sencillo de encontrarlos. Ellos nos contaron que muchos turistas visitan el lugar, pero que se van desilusionados por no haber podido ver peces y que eso es una lástima. El lugar es muy lindo y pudimos ver muchos peces, hasta se me cruzó por el camino un pez payaso, el famoso Nemo, que no quiso aparecer en la Gran Barrera de Coral en Australia. La experiencia es recomendable, más que nada si te cruzas con mis tres amigos, que suelen estar ahí ayudando a los turistas.

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Partimos rumbo a María, nuestra querida María y otra vez frenamos en el mismo puesto callejero para tomarnos un postre fresco que nos estaba esperando, y charlamos otra vez con la gente del pueblo. Tan amable como siempre y con una sonrisa en la cara. Después de refrescarnos, volvimos a nuestro querido San Juan.

Tercer día de motocicleta en Siquijor

Nuestro tercer día amaneció tormentoso, no estaba lloviendo así que salimos igual. El cansancio de los dos días se notaba en el cuerpo, pero no queríamos dejar pasar la oportunidad de un nuevo día de motocicleta.

Esta vez decidimos ir a la mitad de la isla, donde se encuentra el punto más alto, el monte Bandilaan de 628 metros de altura. El camino que te lleva hasta el monte vale la pena. Vale la pena cada bache y vale la pena las subidas imposibles que te puedas encontrar. También vale la pena que un nene te descalabre el hombro por querer chocar la mano con vos mientras la moto está en marcha y en bajada. Si todavía recuerdo la cara de pícaro que puso.

Después de ver montañas, subidas, bajadas, bosques tropicales, vistas hermosas, llegamos a lo alto del monte. En el momento exacto en el que empieza a llover como si fuera el último día. Pequeño detalle, ese mismo día era la pelea de Pacquiao contra Maywather y queríamos verla cuando bajáramos del monte en un bar con televisión que habíamos visto por el camino. El horario estaba a nuestro favor, pero no el clima.

Mientras esperábamos la arca de Noé que nunca llegó, pasaron dos horas. También pasó la pelea y las caras que encontramos en el camino nos dijeron el resultado. Lo más lindo de todo es que mientras esperábamos, veíamos a tres chicos empapados a más no poder, muriéndose de la risa y jugando en la lluvia. Se fueron usando de paraguas una hoja de palmera.

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Terminó de llover y emprendimos camino de vuelta, la pelea ya había finalizado. Vimos caras tristes así que no preguntamos el resultado. Volvimos a San Juan un tanto cabizbajos también. No sé si por Pacquiao o por el ánimo general que se respiraba en el aire. No creo que fuera por eso. Nuestros tres días de motocicleta habían terminado y un sabor agridulce de haber dejado atrás algo tan lindo nos dejó una sensación triste en la boca.

Igualmente nos quedaba una semana más en Siquijor, así que la aprovechamos al máximo para relajarnos y recuperar energías.

Nos leemos….

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Escritora | Viajera | Licenciada en Administración. Actualmente me encuentro viajando por el mundo y decidí co-crear este espacio virtual para unir dos pasiones: Escribir y Viajar. Laura en Google+

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