Volver II, una pausa para irnos más gordos

Andar de viajes por tu país puede ser toda una aventura, ahora, estar de vacaciones en tu ciudad natal, donde viviste por 29 años puede tener su atractivo si sabemos dominar el sosiego. Me estoy convenciendo que el cuerpo (o la mente) tiene un mecanismo de autorregulación temporal que hace que luego de estar por casi dos años viviendo en otros países, me haga creer que acá no ha pasado nada. Que mi ciudad y mi gente estuvo en modo stand by por ese tiempo, y yo al regresar, pueda continuar mi vida como lo fuera antes de emprender el viaje. Es peligrosísimo esto. Algún científico se tendría que apiadar de nosotros y quitar ese chip interno cuando nacemos porque puede provocar grandes desencuentros y dudosas relaciones. Muchas cosas sucedieron mientras yo no estaba. El mundo siguió girando. Para bien o para mal, pero siguió girando.

Volver II

Hace poco leí en el libro Un viaje interior de los chicos de Marcando el Polo lo siguiente: “…Cuando te fuiste, congelaste tu entorno -tanto tu país y tu ciudad, como tus familiares y amigos- y, durante todo tu viaje, los recordaste tal como fueron hasta ese momento. Mientras vos no estabas, muchas cosas pasaron: mudanzas, graduaciones, viajes, y hasta puede que haya nuevos miembros en la familia y otros que nos miren desde arriba” y algo de eso es lo que me pasa en estos momentos.

Volver II, una pausa para irnos más gordosPero a pesar de este “no saber para donde ir ni como comportarme en mi ciudad natal después de dos años”, la estoy pasando bien y disfrutando el momento. Estoy cumpliendo algunos de los must to do (deber hacer) que me propuse antes de venir. Algo como comer Dulce de Leche hasta terminar empalagado y con serias dificultad para respirar bien, obligándome a tomar toneladas industriales de líquidos; o comer suculentos asados (joya, nunca BBQ, ojo!) cada vez que me rencuentro con alguien conocido, o darme el gran placer de tomarme un exquisito cuarto de helado en la mejor heladería del mundo… entre muchas otras cosas glotonas.

Mi regreso estuvo marcado por la comida. Si, que le vamos a hacer. En Argentina sabemos comer bien (?)… bueno, por lo menos sabemos comer a reventar. Y esa era la idea. Me había cansado un poco de los noodles y el arroz y quería matarme con unas milanesas con papas fritas. Y si, para que seguir mintiendo y pretendiendo decir lo que no es. Volvimos sólo porque extrañábamos la comida. Lo dije. Y que va.

Bueno también extrañábamos a nuestros seres queridos… pero la comida tira (o era al revés, ya no me acuerdo después de bajarme unos sorrentinos a la Príncipe Humberto)…

Escribo un poquito más sobre la comida y vuelvo a lo emotivo (como si volver a clavarse una bondiolita asada con amigos no fuera emotivo suficiente).

Mujer maravilla gordaLes decía que la comida fue uno de los temas principales de mi vuelta. Sin ir más lejos, desde el 31 de diciembre, día que aterrizamos en Argentina, hasta el 11 de enero, día que mi estomago me pidió por favor y desconsolado que le de un respiro, que no paré de comer. Y es que ustedes saben como son estas cosas. Reuniones con familiares, comer a reventar, reuniones con amigos, comer a reventar. Y llega un punto que se transforma en un circulo vicioso porque empezamos devuelta con algunos familiares rezagados que todavía no vimos o con algunos amigos que tampoco tuvimos la oportunidad de reunirnos en la primera vuelta. Todavía falta por encontrarme con muchos seres queridos que por diferentes razones no pudimos coordinar, pero ya me veo otra vez dándole al diente como loco.

Con respecto a la ciudad en general la noté un tanto rara. Como si ya no fuera mi ciudad. Me siento un poco extranjero. Y esto me pasa por lo mismo que conté más arriba. Al principio creí que mi ciudad iba a ser la misma que era cuando me fui y ese fue un gran error. Ni la ciudad es la misma, ni yo soy el mismo. Ambos crecimos, evolucionamos a un estado distinto, tenemos otras preocupaciones, otros objetivos, otra forma de ver las cosas. Aunque viéndolo en retrospectiva me doy cuenta de que el que más cambió fui yo. Los valores que compartía antes con esta comunidad desaparecieron o se perdieron en el camino. Ya no somos los mismos. Ya no soy el mismo. Sin embargo me sigo riendo de los mismos chistes que contamos años atrás con mis amigos y sigo disfrutando de la compañía de mi hermano y mi familia. Eso por suerte no cambió. Y eso es lo que hace que no quiera armar la mochila rápidamente y tomarme el primer avión que salga a cualquier parte.

Todavía me quedan muchas cosas por hacer en Argentina. Todavía me quedan muchos momentos por disfrutar con mis seres queridos. El reloj corre. La fecha de partir otra vez esta cada vez más cerca, pero si algo aprendí en el viaje es a aprovechar cada instante de mi vida como si fuera el último. Y eso es lo que estoy haciendo.

Nos leemos…

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Escritor | Viajero | Licenciado en Administración. Actualmente me encuentro viajando por el mundo y decidí crear este espacio virtual para unir dos pasiones: Escribir y Viajar. Pila en Google+

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2 Comentarios

  1. Jota y Dani dice:

    Hola chicos! Gracias por la mención! Disfruten mucho de estar en casa, de las charlas interminables con los amigos y familiares, de caminar por sus calles, de comer eso que tanto esperaban…

    Les mandamos un abrazo enorme desde Osaka!

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